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MORA. Del ensayo ESENCIA de Efi Cubero.

MORA. Por Efi Cubero.

Tantas veces la obra de Paco Mora Peral me remite a las palabras de Kennet Noland cuando afirma que: No debe haber nada en la obra que delate una intención o una finalidad porque todo queda supeditado a la fuerza del color, expresado además mediante formas geométricas muy simples.

En sus cuadros el color se ha vuelto paisaje y la textura un texto. Franjas móviles frente a una superficie de capas superpuestas que se anulan donde el reflejo es reverso. Una repetición hacia un lugar extraño que una vez olvidamos obstinándonos en recordar. Hay un juego mental, metafísico y lúdico en las fugas o brechas que anuncian la espiral donde con tan solo cuatro letras ya se forma ese mundo que nos define y universaliza, frente a imágenes circulares como contenedores de universos.

Sus obras pertenecen a las abstracciones a menudo geométricas y otras gestuales puesto que no es pintura narrativa ni alusiva y menos anecdótica, ni hay referente alguno, ni discurso. La obra que habita al hombre, y al revés, capta así una fluidez de plenitud, el dominio de un consciente proceso evolutivo, depurado y esencial, que consolida un perfil y una manera de asumir la libertad creadora, de ver, de ser, de estar o de auscultar el mundo, tomando como base un enfoque gestáltico o una postura zen. Un lenguaje cifrado que traza su devenir creado desde una sincera lucidez de autocrítica interna al asumir la pintura como transmisión de un compromiso ético, atento al interior, despierto a ese fenómeno auténtico del arte en transformación y movimiento constante, mientras crea y piensa asume la experiencia de los distintos retos frente al caudal de las formas y los fondos pausados como enriquecimiento irrenunciable.

Mora expresa la realidad bajo las premisas de una poética de lo informal, expansión de lo contemporáneo, tendencia de este tiempo de interconectadas redes, fragmentados procesos de asimilación, período abierto a todo.

La materia de esta pintura se identifica con el poso del existir. Otras se pierde entre las estructuras que oscilan y se agitan frente al ángulo visual que elige el que lo observa. Paco Mora sabe de cúbicos espacios, de dudas e incertidumbres, de arquitecturas siderales, de análisis complejos y de gestos sencillos o de trazos que reaparecen, capa sobre otras capas, como en un palimpsesto, juega con los pigmentos y las formas que remiten a la Naturaleza, pero es un juego astuto que contiene a la vez emoción y distancia analítica, logrando que la percepción sea no una resolución sino un conflicto. Arte fractal. El tiempo y la materia, la materia del tiempo. Tiempo como materia de infinito y la perplejidad de la mirada que se pierde en la red que os absorbe sin tregua ni respiro. Un paso más allá y el tiempo es ido, el futuro es pasado, sobre cada pisada, sobre cada elemento repetido como una muestra de los que aspiramos ( los sueños al final desaparecen, como las emociones ) queda sólo lo neutro, la inmensa soledad que albergará la ausencia. Esta pintura escapa en lo que afirma y lo que elude, atenta a la zozobra y al espejo, la reflexión sobre el espacio-tiempo, el equilibrio de la lucidez, la hendidura profunda de la memoria, la expresión circular y la salida.

Cap.XII, págs 73-75. Del ensayo ESENCIA, Ed. La isla del Siltolá, Levante, 2019.

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