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SINCRONICIDADES, pintura y grabado. 2018-2019

Paco Mora, artista singular.

“El artista no es nada sin un don, pero el don no es nada sin trabajo”. Émile Zola

Paco Mora es un artista singular. En teoría, cabría aplicar esto a cualquier artista, pero no es así. Combina su amor por el arte, por decir lo que quiere decir,  con su gran pasión didáctica e investigadora respaldada por una increíble formación que está en incesante proceso. Ello es encomiable, porque le exime de cualquier encasillamiento y es así que hago mío el pensamiento de Zola “El artista tiene un don, pero el don no es nada sin el trabajo”. Es el caso de Paco Mora, creador del taller  PMPGRAFIX  y con importantes Premios y Menciones. Artista singular, indiscutible trabajador del arte  y de ahí la extensión de Zola que he hecho sobre su figura. Si la inspiración, como decía Camilo José Cela, viene trabajando, podemos decir que Paco Mora es un ejemplo de ello, pues interacciona su práctica artística con una espléndida formación en talleres de artistas y técnicos de la gráfica, de la pintura y de la imagen digital de reconocido prestigio habiendo realizado muestras  tanto internacionales como en nuestro país, lo cual ha ido sedimentándose en un rico currículum.

En las obras articuladas bajo el nombre de SINCRONICIDADES, título de esta exposición, se produce un cambio de registro en el trabajo de este artista que, siendo fiel a su cromatismo, a su uso del color, incide en una abstracción geométrica cargada de un simbolismo, de una “mirada hacia dentro” de nuestro psiquismo, de nuestro YO que conecta con las cosmovisiones orientales en las que los conceptos de “vacío y lleno” o la contraposición de los contrarios     produce unas relaciones entre las cosas, no basadas en la temporalidad lineal del mundo occidental en la que toda cosa tiene una causa.

Por el contrario, la relación espacio-tiempo se diluye en una realidad aparentemente casual, en un mundo en que atribuimos “la casualidad” a determinados acontecimientos que inundan nuestras vidas y, sin embargo estas “casualidades” responden al mundo inconsciente de los propios deseos. Paco Mora es sensible a la complicidad de los vínculos existentes entre el mundo físico y psíquico generando  manifestaciones de la sincronicidad, manifestación de elementos que inciden en la relación arte-naturaleza y que contribuyen a un placer estético en el que el artista y el espectador permanecen en un instante detenido en el que se produce un vacío interior abierto al mundo .Es un nuevo relato.

Es decir, la sincronicidad que Paco Mora plasma en sus obras está lejos de la planificación y cercana a ese dejar que las cosas vayan sucediendo en un fluir constante, alejándose de las lógicas de control y dominación tan presentes en nuestro mundo contemporáneo. En definitiva, tomar distancia vaciando el ánimo de elementos opresores,  además de ser un ejercicio psíquico cercano a la filosofía Zen, es una guía para afrontar lo cotidiano.  Todo ello no es ajeno al arte y el arte es crear, llevar al lienzo o al papel “algo” que se quiere decir. Es lo que Paco Mora presenta en una exposición en la que los colores se funden con otros a través de transparencias, pero sin dejar de ser ellos mismos. Lo cual genera una armonía entre contrarios llevándonos a una lectura simbólica de la obra, sea pintura o grabado como presenta. Esta expresión plástica tiene mucho que ver con las cosmogonías orientales en las que todos los elementos del universo se encuentran vinculados formando una unidad. Es así como la llamada “casualidad” revierte en una  sincronicidad en la que, simbólicamente, el vacío preside la obra y el gesto la llena de contenido.

En este sentido, Antoni Tapies dice unas reveladoras palabras: “En el Zen existe una vertiente meditativa, pero también existe un choque que sirve para sacudir la mente, para hacer que algo sea más bien indigerible que digerible. Hay momentos en los que me vuelvo realmente muy contemplativo y me disuelvo en el vacío, pero también hay momentos en los que intento sugerir este vacío con una sacudida, y despertar al espectador”, despertarle de su habitual sentido común ante el mundo de la vida.

Hay que vaciar el espíritu y dejarse llevar por la espontaneidad generando, a fin de cuentas, el difícil día a día que constituye nuestros modos de vida.

De todo ello trata SINCRONICIDADES, exposición a la que hay que dirigirse, desprovistos de prejuicios. Vacíos, ante un sugerente universo plástico.

María Jesús Soler Fernández.

Doctora y Catedrática de Filosofía. Licenciada en Filología Hispánica. Licenciada en Bellas Artes.

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